Hablar en casa, hablar en la escuela

Narrar, describir, entrevistar, dar instrucciones... Cuando se trata de hablar, siempre es necesario adaptar el discurso al contexto y al propósito de la comunicación. ¿Cómo se puede introducir a los alumnos de cinco años en el reconocimiento y manejo de los diferentes formatos discursivos? ¿Qué se puede hacer desde la escuela? ¿Cómo ayudar a los chicos a ampliar sus competencias comunicativas? Esta monografía invita a reflexionar sobre la importancia de ejercitar la lengua oral en Nivel Inicial
Una herramienta indispensable
Cuando los chicos ingresan al sistema educativo, ya han adquirido un cierto dominio de la lengua, que les permite comunicarse dentro del ámbito familiar. Es deseable que en sala de cinco años se introduzca a los alumnos en el conocimiento de diferentes formatos discursivos y se los estimule a expresarse en contextos más formales, para ayudarlos a ampliar sus competencias comunicativas.
Algunos alumnos han crecido entre muchos otros chicos y adultos con los que conversaron y conversan cotidianamente; otros no han tenido esa oportunidad. A algunos, les leen un cuento cada noche; otros tendrán su primer contacto con los libros en la escuela. Es posible enumerar tantas situaciones distintas como chicos hay. En una sala de alumnos de cinco años se pueden encontrar las más diversas variedades lingüísticas: dialectos (modos de hablar diferenciados según el lugar de procedencia), sociolectos (modos de hablar diferenciados según el grupo social), etc. Incluso algunos chicos, procedentes de familias aborígenes o inmigrantes, que no han tenido el castellano como lengua materna. Será importante reconocer estas diferencias desde un actitud de respeto y valoración, y entendiendo que no se trata de "hablar mal" sino de "hablar distinto". A partir del conocimiento de la lengua que los chicos adquirieron en sus hogares, se les dará la oportunidad de ampliar sus posibilidades de comunicación y comprensión.

Una enseñanza que ofrezca a todos la posibilidad de lograr un amplio dominio de la lengua estándar cumple un papel democratizador. Porque la lengua es una invalorable herramienta para el pleno desarrollo personal dentro de la comunidad. Cuando una persona tuvo la oportunidad de desarrollar recursos lingüísticos es capaz de defender sus puntos de vista y sus derechos, expresar sus ideas, sentimientos, necesidades u obtener información, y es por lo tanto "oída" por el entorno. También puede practicar una verdadera escucha crítica. La carencia de estas capacidades es una forma de analfabetismo, ya que el hecho de poder nombrar las cosas o conocer las letras no asegura la posibilidad de comunicar y comprender significados por medio de la lengua oral o escrita.
El proceso de alfabetización, dado que se produce en el marco de experiencias comunicativas, comprende no sólo el aprendizaje de la escritura sino también el desarrollo del lenguaje oral. Hablar y escuchar forman parte, junto con leer y escribir, de un mismo proceso y guardan entre sí una relación muy compleja. Los logros en la lectura y escritura están estrechamente vinculados con el dominio del lenguaje hablado y, por ende, con el desarrollo del pensamiento.
¿Qué puede hacer la escuela, en Nivel Inicial, para que los alumnos logren un real dominio del lenguaje oral? Favorecer muchas y variadas situaciones en las que hablar y escuchar se pongan en juego con diferentes propósitos, para que los niños desarrollen de manera óptima sus competencias comunicativas.
Hablar con otros
Al comunicarse con otros, cada persona adapta su modo de hablar según quién o quiénes sean los interlocutores (un amigo, el médico, una autoridad), el vínculo con ellos (formal, informal) y el lugar en el que tiene lugar la conversación (la casa, la escuela, el trabajo). También tiene en cuenta el motivo que convoca (una reunión familiar, una conferencia, una entrevista). Por otra parte, los discursos se inscriben en distintos géneros según lo requiera la intención comunicativa: no es lo mismo entrevistar, describir, narrar, explicar, argumentar o dar instrucciones.
Este trabajo se propone que los chicos de Nivel Inicial empiecen a reconocer y utilizar adecuadamente los géneros discursivos. En sala de cinco años el énfasis está puesto en las prácticas sociales del lenguaje: es necesario enseñarles a hablar con otros: respetar la palabra ajena, escuchar atenta y críticamente, hacer preguntas pertinentes, defender el propio derecho a la palabra, perder el temor a tomar la palabra frente a un grupo, hablar para todos y no sólo para la maestra, preguntar lo que no se entendió o indagar sobre algo que interesa, etc. Es decir, enseñarles a participar en la comunidad de hablantes que conforman con sus compañeros, sus docentes, etc.
Los aprendizajes acerca de la oralidad se pueden dar tanto de manera espontánea, en situaciones cotidianas del jardín, como en situaciones que el maestro planifica con objetivos específicos. La escuela debe propiciar situaciones de desafíos reales, aprendizajes significativos , en las que deban aplicarse estrategias más complejas que las que los niños emplean en su casa, en su barrio, con sus familiares y amigos. Ejemplos de esto podrían ser entrevistar "al señor que escribió ese cuento que tanto les gusta", o contar los pasos que siguieron para formar con témpera el color anaranjado.
Dado que de "hablar con otros" se trata, cabe destacar la relevancia del trabajo grupal. Para Jean Piaget, la interacción entre los niños es tan importante para el desarrollo del conocimiento como la acción de los adultos. El diálogo y la cooperación entre ellos permite un verdadero intercambio de puntos de vista y constituye un medio para favorecer la formación del espíritu crítico y de un pensamiento cada vez más objetivo.
Así se habla
En el proceso de ejercitación de la lengua oral, es necesario que el maestro guíe constantemente a los alumnos en las diversas actividades. Que les muestre cómo se dice, pregunte, pida aclaraciones, actúe como transmisor y receptor de información. Cuando la situación lo requiera, es deseable que retome lo que los alumnos digan y complete sus emisiones tratando de interpretar la intención del mensaje de los chicos.
Es fundamental que el docente haga un pleno uso de la lengua, sin diminutivos, con riqueza de vocabulario y recursos. A veces en el jardín se suele simplificar exageradamente el lenguaje para que los niños entiendan aquello que se desea transmitir. Pero de ese modo, se están subestimando los saberes de los alumnos y se les está quitando la posibilidad de descubrir lo que no saben aún, de comprometerse con su propio aprendizaje y de preguntar.

El docente debe prestarle al alumno las herramientas que éste aún no tiene. Y en la medida en que el alumno las va adquiriendo, el docente se retira y lo deja actuar en forma más autónoma. En el caso de la escritura, por ejemplo, puede ocurrir que un chico le pida al maestro: "Anotame la pregunta así no me la olvido" o que el maestro le proponga a un alumno: "le escribo una nota a tu mamá para que te recuerde que traigas tu libro preferido". En estos ejemplos, el maestro les ofrece a sus alumnos la técnica de la escritura, que éstos todavía no han aprendido. Del mismo modo, en la enseñanza de la expresión oral, es deseable que el docente comparta con sus alumnos las competencias comunicativas que ellos están empezando a desarrollar.
Hablar para encontrarse
Al hablar con otros es necesario adaptarse al interlocutor, al contexto y al propósito de la comunicación. La narración, la descripción, la entrevista y el instructivo son algunos de los géneros discursivos que se enseñan y se utilizan frecuentemente en Nivel Inicial, por resultar útiles a diversos fines de la tarea en la escuela, y por ser adecuados a las posibilidades de los niños pequeños.
A continuación se describen brevemente las características de cada uno de los géneros discursivos que se pueden ejercitar con alumnos de cinco años.
· La narración Presenta una secuencia temporal de hechos. En esa secuencia debe quedar claro qué pasó antes y qué pasó después, y cómo se van encadenando los sucesos; ese encadenamiento debe estar enmarcado en un momento de inicio y uno de cierre.
· La descripción Permite caracterizar a alguien o a algo. Uno de los principales propósitos de la descripción es reemplazar lo ausente, cuando hay motivos para "hacerlo presente" por medio de la palabra.
· La entrevista Parte de un propósito específico: obtener información acerca de algo (un hecho histórico, una experiencia, una persona, etc.). Requiere planificación previa, búsqueda de información sobre el tópico de la entrevista o sobre el entrevistado, y el diseño del cuestionario que será el eje de la entrevista.
· El instructivo Explicita una sucesión de pasos que deben realizarse para el logro de un fin determinado. Conecta el lenguaje con la acción: sirve para hacer algo. Cuando se trata de dar instrucciones, es importante no saltearse pasos. Y además, no alterar el orden de los mismos.
Difícilmente estos géneros discursivos se presentan en forma "pura". Una narración puede contener descripciones, informaciones o argumentaciones. Por eso suele hablarse de discursos "predominantemente narrativos", "predominantemente descriptivos", etc.
El paso por Nivel Inicial es, sin duda, una buena oportunidad para que los chicos desarrollen recursos lingüísticos con el fin de comunicarse, discutir, crear, hacer planes en equipo. En fin, para encontrarse con otros a través de la palabra.
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